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En Belén: Generación Emergente

Es el último día del taller para bibliotecarios en el Centro Educativo y Cultural de la Misión Pontificia en Belén. Para aquellos bibliotecarios escolares ya certificados, el taller fue un repaso, algo que los puso al día con la última tecnología, ideas y métodos. Pero para Eman Nazzal, profesora de árabe y matemáticas en la Escuela de las Hermanas Salesianas en el Valle de Cremisán en Cisjordania, el taller le dio todo un conjunto de nuevas ideas. 

La Escuela de las Hermanas Salesianas se encuentra justo fuera de la ciudad palestina de Beit Jala, a lo largo del muro de separación entre Israel y la Cisjordania palestina. Dada su ubicación, los funcionarios israelíes no permiten que la escuela se expanda. Ya que cada habitación es necesaria para darle espacio a un aula, la escuela no tiene una biblioteca real. En su lugar, Nazzal administra un conjunto de armarios donde almacena la modesta colección de la escuela.

“Estoy trabajando para mejorar nuestra ‘biblioteca’”, dice Nazzal. “Aquí, me dieron ideas de actividades para ayudar a los estudiantes a disfrutar de la lectura. Tengo nueva información. Si podemos [construir] nuestra biblioteca en el futuro, puedo ayudar a que los niños se beneficien”.

Nazzal expresa los objetivos precisos de Myriam Jaraiseh, coordinadora del taller celebrado en Belén: ayudar a crear oportunidades donde no las había, motivar a los estudiantes, y desarrollar sus capacidades y liderazgo. Jaraiseh, de 38 años, llegó a su puesto a través de un programa desarrollado por CNEWA, que prepara a los jóvenes cristianos para el liderazgo en instituciones cristianas a lo largo de toda la Tierra Santa.

“Esta puede ser una de las cosas más importantes que podemos hacer para ayudar a los cristianos, no como ayuda humanitaria sino como empoderamiento”.

La inversión de CNEWA-Misión Pontificia en la educación de Jaraiseh (recibió una beca para un título de posgrado en desarrollo sostenible) le ha dado las herramientas para liderar, lo que a su vez le permite empoderar a otros. Ella es una de las historias de éxito del programa.

“Me volví más segura y tengo más para compartir y para servir a mi comunidad”, dice. Agrega que eligió estudiar “algo nuevo que podría ayudar a construir nuestras instituciones [cristianas]”. Su base de conocimientos también se amplió.

Myriam Jaraiseh, en verde, coordina el taller de biblioteca en el Centro Educativo y Cultural de la Misión Pontificia en Belén. (foto: George Jaraiseh)

No es fácil ser cristiano en Tierra Santa, dice Jaraiseh. La situación es compleja y está plagada de dificultades y desafíos políticos, y muchos de sus familiares y amigos cristianos se han ido en busca de mejores oportunidades en el extranjero.

Pero la madre de un hijo está decidida a quedarse en Belén y se siente apoyada en su decisión por la iglesia local y CNEWA-Misión Pontificia, que ha estado en el terreno en Tierra Santa desde que se fundó la Misión Pontificia como un alcance de CNEWA en el Medio Oriente en 1949.

“Te están dando esperanza, de que ‘Sí, puedes lograrlo, puedes ir y marcar la diferencia. Estamos invirtiendo en tu alma para darte un sentimiento de pertenencia’”, dice.

El nuevo programa, llamado “Preparando a la Próxima Generación de Liderazgo Cristiano”, tardó unos cuatro años en desarrollarse. Su contenido y diseño se basaron en gran medida en una encuesta exhaustiva realizada en el apogeo de la pandemia de COVID-19 por CNEWA-Misión Pontificia y la ecuménica Universidad Cristiana Dar al-Kalima en Belén, dice Joseph Hazboun, quien dirige los esfuerzos de CNEWA en Palestina e Israel.  

Los resultados de la encuesta revelan que unas 300 instituciones relacionadas con la iglesia proporcionan atención médica, educación y servicios sociales a unos 2.5 millones de personas en Palestina, cristianos y musulmanes, lo que representa un tercio de la población. Aunque la comunidad cristiana es sólo el 1.5% de la población en Palestina, estas instituciones relacionadas con la iglesia combinadas forman el tercer empleador más grande en Gaza y Cisjordania, proporcionando casi 10.000 empleos.

Y, sin embargo, la encuesta también indica un pobre sentido de pertenencia y arraigo en Tierra Santa entre los jóvenes cristianos, resultados que fueron desconcertantes para Hazboun y otros.

“Entonces, comenzamos a indagar las razones”, dice. “Una es que los cristianos no saben de dónde vienen”.

Una conferencia celebrada en septiembre 2019 sobre el currículo escolar palestino, también utilizado en las escuelas cristianas, confirmó las sospechas de que la historia de Palestina antes del islamismo está ausente, señala. Sin embargo, enseña sobre las Cruzadas y las actividades misioneras en los siglos 18 y 19, cuando las congregaciones religiosas llegaron a la región para proporcionar servicios a la gente.  

“Entonces, la impresión que los estudiantes musulmanes y cristianos tienen en nuestras escuelas es que nosotros [los cristianos] somos el resultado de las Cruzadas o el resultado de las actividades misioneras de los siglos XVIII y XIX, lo cual no es cierto.  

“Parece que los cristianos han perdido la conexión entre Jesús, su misión y los lugares santos, la primera comunidad cristiana y la continua presencia cristiana desde el primer siglo hasta hoy”, continúa.

Joseph Hazboun en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. (foto: George Jaraiseh)

No ayuda que la educación religiosa cristiana en las escuelas se concentre solo en el dogma y los sacramentos, agrega, y poco en el contexto histórico de la iglesia en Tierra Santa y la presencia ininterrumpida de la iglesia local desde la época de Jesús.

En respuesta a estas preocupaciones y la falta de habilidades entre los jóvenes cristianos para asumir posiciones de liderazgo en la comunidad cristiana palestina, la CNEWA-Misión Pontificia creó el programa multifacético, “Preparando a la Próxima Generación de Liderazgo Cristiano”. Incluye estudios de posgrado para jóvenes líderes cristianos en la Universidad de Dar al-Kalima, una revitalización de los Scouts Católicos Árabes y apoyo a líderes cristianos en Gaza y programas juveniles que fomentan el liderazgo cristiano comprometido.

“Imagina la energía que saldrá de este programa… Eso creará lazos de amistad que serán realmente importantes para el futuro de la iglesia en Tierra Santa”.

La comunidad cristiana local, aunque orgullosa de lo que ha contribuido a la sociedad palestina, ahora debe dar un paso atrás y mirar hacia adentro para ayudar a autoconstruirse, dice Usama Salman, gerente de programa del departamento de planificación estratégica e investigación de la oficina de CNEWA en Jerusalén.

Su trabajo ha consistido en agrupar las diversas comunidades cristianas en regiones y analizar cada región de acuerdo con sus singulares problemas políticos, sociales, culturales y religiosos.

Por ejemplo, Jerusalén, donde los cristianos suman 9.000 como máximo, tiene una falta significativa de viviendas en la Ciudad Vieja para familias cristianas, que se encuentran con una miríada de desafíos desalentadores que algunos observadores creen que son esfuerzos concertados para expulsar a los palestinos. Muchos peregrinos cristianos que van a Jerusalén no tienen conocimiento que hay una comunidad cristiana indígena allí, dice.

“Nos sentimos tan aislados”, añade. “Tenemos que comenzar a trabajar en estrategias de concientización y defensa para fortalecer la presencia cristiana”.

Una estrategia es crear una plataforma en línea para los cristianos en la Ciudad Vieja que promueva las oportunidades de empleo local. Otra es proporcionar orientación profesional y becas en campos desatendidos, como la ingeniería de renovación y el desarrollo inmobiliario, lo que permitiría a la comunidad cristiana resolver su escasez de viviendas, dice.

“Los cristianos locales son personas calificadas. Necesitamos usar la inteligencia de la población cristiana local”, dice.

El programa de posgrado de la Universidad Dar al-Kalima en administración de instituciones culturales recibió la acreditación oficial del Ministerio de Educación Palestino en junio y está programado para comenzar con su primera clase de 20 estudiantes en septiembre, dice el reverendo Mitri Raheb, fundador y presidente de la universidad. CNEWA-Misión Pontificia ofrecerá financiación para cubrir becas parciales.

“Este es un gran paso”, dice el renombrado teólogo y pastor.

La maestría de dos años ofrece cursos en administración, liderazgo, recaudación de fondos y estudios culturales, incluyendo clases sobre lo que distingue a una institución cristiana de otros proveedores de servicios. Su objetivo es preparar a los jóvenes cristianos para puestos de mandos intermedios en instituciones cristianas en Tierra Santa.

“Muchas organizaciones están trabajando como lo han hecho desde el principio, sin innovación, sin nuevos programas, sin estrategia de trabajo. Entonces, esta es la razón por la que comenzamos a pensar en qué es lo mejor que podemos hacer en este momento para ayudar al cristianismo, no solo a sobrevivir, sino a prosperar en Tierra Santa”, dice el reverendo Raheb.

La tasa de desempleo en Cisjordania es del 27%, señala, pero entre los adultos de entre 20 y 30 años, es del 45%.

“Los jóvenes terminan sin mucha esperanza, viviendo el día a día y frustrados, a menudo migrando, dependiendo de dónde encuentren oportunidades”, dice.

Nadine Bitar-Abu Sahlia dirige un campamento de verano para jóvenes adultos cristianos cerca de Ramallah. (foto: George Jaraiseh)

Sin embargo, según el pastor luterano, el nuevo programa ya está generando interés entre los jóvenes cristianos.

“Esta puede ser una de las cosas más importantes que podemos hacer para ayudar a los cristianos, no como ayuda humanitaria sino como empoderamiento”, dice.

“Para mí también hay mucho entusiasmo”, añade. “Imagina la energía que saldrá de este programa cuando tengamos a todos estos jóvenes líderes estudiando juntos, pasando dos años juntos, y el beneficio ecuménico que vendrá de esto. Y dirigirán organizaciones cristianas en el futuro [y] crearán lazos de amistad que serán realmente importantes para el futuro de la iglesia en Tierra Santa”.

El débil sonido de gaitas y tambores sube las escaleras desde el sótano del edificio del Grupo Scout Católico Árabe en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Es un jueves por la tarde, y los Scouts están llevando a cabo una práctica de banda de música. La banda actúa en desfiles en días festivos cristianos. Estos desfiles son importantes porque permiten a los cristianos sentir que tienen presencia en sus ciudades.  

Elias Habash, de 42 años, un nuevo líder de tropa, dice que el impacto de los scouts católicos en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja es crucial, ya que hay muy pocos lugares donde los jóvenes cristianos puedan reunirse y socializar.

Sin embargo, en base a los resultados de la encuesta, CNEWA-Misión Pontificia decidió virar su apoyo a los scoutscatólicos, yendo más allá de los programas locales de larga data de los Scouts para centrarse en la promoción de los valores tradicionales del movimiento Scout, como el liderazgo, el voluntariado, el servicio comunitario, el respeto por el otro y el trabajo conjunto, dice Hazboun.

Además, los Scouts ayudarán a fortalecer la identidad cristiana y el sentido de pertenencia de los jóvenes y enseñarán sobre la contribución cristiana en el Oriente Medio y Tierra Santa.

“Es un desafío, y nuestro objetivo es construir líderes scouts cristianos, que se reúnan y conozcan unos a otros, proporcionar oportunidades para deportes, viajes de campamento y senderismo”, dice Habash.

A través de su propio ejemplo de compromiso espiritual y voluntariado, dice, él también espera enseñar a sus scouts sobre la responsabilidad, el compromiso y la importancia de contribuir a la comunidad. Habash, quien creció con el movimiento Scout, ahora trae a su hijo a las reuniones.

“Llevamos a nuestros jóvenes a museos y lugares santos, les mostramos nuestras raíces e identidad aquí. Piensan que pueden ir a otra tierra, pero no pertenecerán a esa tierra”, dice.

Los scouts católicos también aprenden sobre importantes palestinos, incluido el poeta cristiano y nacionalista Khalil Sakakini.

“Vivió aquí en el barrio cristiano y tuvo un efecto en el idioma árabe”, dice Habash. “Podemos ser como él y tener un efecto”.

George Antone, de 41 años, es la única persona de su familia que aún vive en Gaza. Sus padres jubilados y cinco hermanos se fueron y viven en el extranjero.

Como cristiano y padre de tres niñas, ve la importancia de permanecer en Gaza y apoyar a la comunidad cristiana a través de su trabajo, así como a través de sus actividades sociales y espirituales. Actualmente, es director del Centro Médico Cáritas y profesor en el Centro de la Misión Pontificia Tomás de Aquino. Anteriormente, trabajó para la Parroquia Latina de la Sagrada Familia y para CNEWA-Misión Pontificia. 

Es necesario “explicar por qué [los cristianos] deben permanecer en Gaza como la sal en esta tierra, y garantizar que los hijos de las familias realmente tengan formación en la fe a través de su iglesia”, dice.

George Antone dirige el Centro Médico Caritas en Gaza, que brinda atención a lugareños de todas las edades. (foto: George Jaraiseh)

“Nosotros, como cristianos que vivimos en la Franja de Gaza, podríamos perder nuestras vidas, pero nunca perderemos nuestra fe”, continúa. “Las instituciones católicas en general y la CNEWA-Misión Pontificia en particular están [proporcionando] muchos proyectos para fortalecer nuestra existencia en Gaza, fortaleciendo nuestra identidad y sentido de pertenencia entre los jóvenes. Somos la sal que ayuda a toda la comunidad, cristianos y musulmanes juntos”.

Nadine Bitar-Abu Sahlia, 32, fue elegida recientemente secretaria general de La Juventud del País de Jesús, un proyecto de la Juventud Cristiana en Palestina, patrocinado por el Patriarcado Latino de Jerusalén.

Bitar-Abu Sahlia desempeña un papel de liderazgo en el fortalecimiento de la vida espiritual de los jóvenes cristianos en Tierra Santa, bajo la capellanía del reverendo Bashar Fawadleh. CNEWA-Misión Pontificia apoya al grupo, que también trabaja para fomentar el compromiso con la iglesia entre los jóvenes.

“El ministerio juvenil viene a llenar este importante anhelo de nuestros jóvenes de escuchar la Palabra de Dios”, dice ella al comienzo de una sesión de campamento de verano para jóvenes adultos cristianos en Estrella de Montaña, cerca de la ciudad cisjordana de Ramallah.

“Desafortunadamente, en nuestras parroquias nos acostumbramos a las mismas técnicas y pensamos que ya no tenemos que escuchar la Palabra de Dios. No tenemos una renovación de la fe, por lo que se vuelve aburrida. En este punto, necesitamos algo nuevo para que la Palabra de Dios venga y cambie nuestras almas”.

Por supuesto, no es la Palabra de Dios la que necesita ser cambiada, aclara, sino más bien las formas en que los jóvenes adultos son invitados a experimentar y comprometerse con la Palabra de Dios, en una atmósfera sin prejuicios, amorosa y acogedora.

Bitar-Abu Sahlia recuerda las palabras del Patriarca Latino Pierbattista Pizzaballa, quien continuamente les dice a los cristianos en Tierra Santa que dejen de referirse a sí mismos como una minoría.

“En el momento en que tienen un entendimiento completo de su fe, se arraigan automáticamente en su tierra”, dice sobre los jóvenes, y sienten la importancia y el propósito de su presencia aquí.

“Si entiendes el mensaje de Cristo y si entiendes la misión que él quería que hiciéramos, que él comenzó y nos pidió que continuáramos, y si entiendes que este suelo es el único lugar en la Tierra donde puedes leer el texto bíblico y decir: ‘Aquí nació Jesús, aquí Jesús fue crucificado, aquí Jesús resucitó, desde aquí comenzó nuestra fe’, ves que es algo enorme”.


Judith Sudilovsky es una galardonada periodista veterana que cubre Israel y Palestina para Catholic News Service y otras publicaciones, incluida la revista ONE. Artículo traducido al español por David Aquije.

Conexión CNEWA:

Preparar a los jóvenes para dirigir las numerosas instituciones cristianas de servicio social en Tierra Santa es una prioridad de la oficina de Bienestar para el Cercano Oriente Católico (CNEWA), la Misión Pontificia, en Jerusalén. Aunque los cristianos son una minoría en Palestina, la ayuda dirigida por la iglesia proporciona atención médica, educación y servicios sociales para los más vulnerables que conforman más de un tercio de la población. Al empoderar a los jóvenes cristianos, estas obras crecerán y florecerán con un liderazgo fuerte y compasivo, y fortalecerán la presencia cristiana en la tierra en la que surgió el cristianismo.

Para apoyar esta importante misión, llame al 1-866-322-4441 (Canadá), al 1-800-442-6392 (Estados Unidos) o visite https://cnewa.org/es/colecta/palestina/.

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