Los agricultores araron y limpiaron la tierra, preparándose para recibir plántulas de CNEWA-Misión Pontificia y otras organizaciones. Más de dos años de combates entre Israel y Hezbolá han puesto a prueba sus recursos.
“Todos estos agricultores necesitan apoyo. Sin apoyo, no pueden hacer nada”, dice Elias Messan, un agricultor en Jezzine, Líbano.
Michel Constantin, director de la oficina regional de la Asociación Católica de Bienestar del Cercano Oriente-Misión Pontificia en Beirut, explica que “el retorno económico de estas plántulas es ciertamente mucho mayor que la ayuda de emergencia en forma de alimentos preparados que la gente puede consumir”.
Annadió que los agricultores “usarán parte de ese dinero para sus propias necesidades, y venderán otra parte y se beneficiarán de los ingresos, para poder enviar a sus hijos a la escuela y mantener los ingresos limitados que tienen actualmente”.
En Bislaya, Líbano, varios agricultores hablaron mientras el bombardeo continuaba.
“Por más dificultades que enfrentemos aquí, no dejaremos nuestras tierras”, dijo el agricultor Georges Makhoul.
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