Kateryna Dolhova cree que la familia es la única institución que puede preservar la dignidad de un niño y darle fuerza.
Actualmente, Dolhova tiene nueve niños en tutela, pero ha acogido a muchos más, algunos de los cuales ya son adultos con familias propias.
Ella recibe apoyo del Centro de Cuidado de Huérfanos de la Archieparquía Greco-Católica Ucraniana de Lviv; su personal ofrece atención pastoral, así como apoyo para cuidadores y con materiales.
El hermano Andriy Járkov, capellán del Centro de Cuidado de Huérfanos, dice que el personal remunerado y voluntario trabaja con unas 20 casas de acogida y hogares para niños de tipo familiar.
“Intentamos visitar a estos niños varias veces a la semana”, dice. Algunos de los niños tienen padres en el ejército.
Járkov que cuando él era niño, rezaba “por un perro, por buen tiempo, por amigos”.
“Cuando vas donde ellos y rezas con ellos — en la iglesia o en casa — ves por qué rezan”, dice. “Rezan por los soldados, por la guerra, por la victoria y constantemente para que no vuelen proyectiles”.
Mira el vídeo de Anna Klochko:
Lee más sobre cómo los adultos están ayudando a los niños ucranianos en “Interviniendo”, en el número de septiembre de la revista ONE en español.